Si la poesía curara nuestras heridas emocionales.
Si fuéramos capaces de pasar por encima
de nuestros miedos e inseguridades.
Si viéramos cuantas cosas somos capaces de hacer
y ni siquiera nos atrevemos a pensar en ellas.
Si nos rebeláramos contra nosotros mismos y
contra las autoimposiciones familiares, sociales...
Si viéramos las cosas más sencillas y simples
como las más preciosas.
Si miráramos con el corazón y las tripas,
ya nunca más seríamos engañados por nuestros ojos.
Si nosotros fuéramos un cambio, un grano de arena,
un beso, una mano, un aliento, una escucha.
Yo te diría háblame, te escucho.
Tu verías la luz, tu propia luz, tu camino en la vida.
viernes, 19 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario